MI HISTORIA

Al final de la Universidad me engordé 20 lbs sin darme cuenta. No hacía ejercicio, la verdad nunca en mi vida había hecho ejercicio. No tenía consciencia o conocimiento alguno de nutrición. Salía a comer afuera la mayoría de mis comidas. Pensaba que nunca me iba a engordar, a la final nunca me había cuidado y siempre mantuve mi peso. Hasta que un día me dÌ cuenta que no me sentía cómoda ni segura con mi cuerpo. Justo llegó año nuevo y decidí ponerme la meta de tomar las riendas del asunto y bajar de peso en 3 meses.

Con esto empezó una investigación en internet: “como comer pocas calorías para bajar de peso”. Leí muchas fuentes que me llevaron a pensar que tenia que comer 1200 calorías diarias, divididas en 5 comidas chiquitas al dìa y hacer ejercicio 6 veces a la semana. Me inscribí en un gimnasio y con toda la determinación del mundo, empecé a contar calorías de todo lo que comía en un app. Desayunaba  ½  taza de yogurt griego con unas pocas blueberries, almorzaba una ensalada y cenaba otra ensalada. Resulta que me moría de hambre el 90% del día. Para aguantar esto, llevaba conmigo snacks “saludables” bajos en calorías , productos altamente procesados, galletas low carb, etc. OOOOBVIAMENTE de esto nació mucha ansiedad, obsesión y necesidad de controlar mi alimentación al 100%. Ansiedad de cuanto tiempo faltaba para mi siguiente comida y de siempre tener todo a la mano.

 ¿26 minutos para el snack de media tarde? Ok, ya mismo te puedes comer ¼ de barra de proteína. ¿Quieres postre? Comete ½ cucharada de mantequilla de maní. 

Perdí por completo el gusto a la comida y emepezó a consumir mi vida 24/7. Me empecé a pesar varias veces al día cuando pocos meses antes no sabía mi peso.

Designé mi “cheat day” a los sábados. Pasaba tanta hambre que se volvió un hobby investigar que restaurantes tenían el plato mas decadente para mi cheat day. Tenia listas de todo lo que quería comer el sábado: un cupcake, pancakes, una hamburguesa, papas fritas….. Llegaba el sábado y me embutía tanta comida que me sentía llena, incomoda e hinchada todo el día (Esto se llama binge eating o atracones aunque en ese momento no sabia nada del tema). Al siguiente día regresaba a mi rutina a morirme de hambre.

Mientras tanto, seguía investigando y siguiendo a expertos en instagram del tema, especialmente bodybuilders. Adopté todos los tips y planes de alimentación de gente que se preparaba para concursos de culturismo o bodybuilding. Es una alimentación que controla la ingesta de hasta el último gramo de carbohidrato, proteína y grasa. Así aprendí que estos eran los macros y había una cantidad de gramos diarios que “necesitas consumir para lograr tus objetivos”. Dejé de contar calorías y empecé a comer de acuerdo a mis macros calculados en una pagina web. Para lograr cumplir tus gramos asignados diarios tienes que planificar todo lo que vas a comer en el día con anticipación y pesar cada porción. Si tenía que comer 180 g de carbohidrato al día me aseguraba de dividirlos entre cada comida. Se volvió una obsesión calcular cuantos gramos de macros estaba consumiendo. Tanto que me desvelaba planificando el siguiente día y me alejaba de CUALQUIER COSA, actividad  o persona que interrumpan mi “perfección y planificación”.

En este punto mi autoestima e inseguridad habían llegado a un nivel muy bajo. Con todo este esfuerzo no lograba bajar ni una libra y mi alimentación era una manía. Me obligaba a ir al gimnasio todos los días, sin disfrutarlo, tenía hambre muchas veces al día, y si comía 10 minutos más tarde de lo “debido” ya empezaba la ansiedad. Dejé de dormir bien y la ansiedad de no hacer ningún progreso me causaba insomnio. Eventualmente empecé a tener problemas respirando. Tenía que suspirar muy hondo para sentir que me entraba el aire todo el día. Esto es un síntoma de ataques de pánico aunque yo no sabía. Toda mi vida giraba alrededor de mis comidas. Empecé a comprar solo ropa suelta para no sentirme incómoda y me aisle de mi vida social, las prioridades eran comer bien y el ejercicio. Mi vida se volvió un ciclo vicioso que no daba resultados. Estaba sola, aislada y en un circulo vicioso de restricción y exceso, SEMANA TRAS SEMANA.

Viví esto por mucho tiempo. Una combinación de ansiedad, obsesión y aislamiento. Después de mucho tiempo me di cuenta de que algo no estaba funcionando. Tenerle pánico a la comida y siempre sentirte incómoda en tu cuerpo no es un estilo de vida saludable. Decidí buscar ayuda y me topé con muchos libros y personas que hablaban de la comida y el ejercicio de una manera holística y relacionada al bienestar integral. Pedí ayuda porque sabía que algo estaba mal. Empecé a ir al psicólogo (puedes escuchar mi experiencia aquí) y a medida que sané mi necesidad de control, trabajé en mi autoestima y potencial pude finalmente ver cambios.

Empecé a investigar y descubrí evidencia científica que explicaba porqué mi régimen tan estricto no daba resultados:

  1. El miedo y la ansiedad ponen físicamente a tu cuerpo en un estado de pausa. Tu metabolismo deja de funcionar ya que piensa que esta en una situación de vida o muerte y acumula toda la grasa para momentos de emergencia.  Tus pensamientos son mas poderosos de lo que te imaginas.
  2. La respiración es fundamental en el funcionamiento optimo de nuestro cuerpo. Si no respiras bien también estas dando señales a tu cuerpo de que estas en peligro. Ojo como cambian tus ritmos de respiración cuando estas estresado, cansado, llorando o en peligro.  
  3. Eres lo que piensas. Si tienes pensamientos acerca de que estas gorda o de que no vez resultados múltiples veces al día, tu mente y tu cuerpo se lo creen.
  4. La comida es tu gasolina. Hasta la parte mas chiquita de tus células son hechas de lo que comes. Aprende a comer comida limpia, orgánica, llena de sabores y tu cuerpo va a ser más feliz, esto te permite volver a tu peso natural e ideal.

Los pensamientos negativos, tanta ansiedad, tan poco amor a mi misma me llevaron a desarrollar una muy mala relación con la comida.

Finalmente, me encontré con la meditación y la alimentación intuitiva. Aprendí que el cuerpo es muy complejo y a la vez sabio, solo hay que escucharle. Asimilé la importancia de la comida, no como algo que engorda o te ayuda a bajar de peso, sino como la gasolina de todo lo que pasa dentro de tu cuerpo. Hasta la parte mas chiquita de tus células se regenera de lo que comes. Eres lo que comes, literalmente. Aprendí a cocinar recetas saludables con ingredientes de buena calidad y me enamoré del box y las pesas por como me hace sentir el ejercicio. También encontré un sistema que funciona para mí y mi vida social, mis relaciones, mi estilo de vida y mis hábitos. Un balance para MI. No tengo un día de cheat day y aprendí a dejar de comer cuando me lleno. No más atracones. En un mes bajé 20 lbs simplemente relajándome, comiendo por gusto y comida de verdad.

Llegar aquí me tomo mucho tiempo y el cambio más grande fue la transformación mental. Trabajo en mi relación con la comida a diario, pero desde el amor, la abundancia, el poder interior y mi luz. Es imposible brillar si no estás dispuesta a hacer el trabajo interior – es ahí donde está la magia.

Han pasado muuchos años y ahora una de mis misiones es brindar de una manera accesible y simple eso que nunca encontré: un programa holístico que hable no solo de lo que está en el plato, de lo que está fuera y también de lo que esta en nuestro corazón. Somos un sistema y no podemos pretender hacer cambios en una burbuja – no es sostenible.

Si quieres escuchar mi historia a detalle puedes escucharla aquí. No te olivdes de que no estas sola, ni loca. Vivir este tipo de cosas es muy muy común, no tienes porque saber como manejar estos problemas pero si tienes que ser valiente como para aventurarte a hacer el trabajo para salir de ahí.

Hay otra manera de vivir. Una en la que amas tu cuerpo, amas tu comida y te amas a ti. Una en la que la restricción ya no tiene lugar ni espacio. Una en la que brillas de adentro para afuera y te dejas de esconder.

Brilla porque todos te necesitamos. Haz el trabajo interno para que puedas ser tu mejor versión.

xx

Isa